Sumario del número 16

 

 Historia del grabado  

                                                                                              

 

Grabado y Zoología. 

Por: Gabriel Muñiz.

Hasta la llegada del Renacimiento, el hombre estaba sumido en una Naturaleza carente de sentido, donde los demás seres vivos eran

producto de los inescrutables designios del Creador. Con el tiempo cambiará aquella visión: los oscuros bestiarios medievales

darán paso a las enciclopedias zoológicas de base científica, en un intento por encontrar nuestro lugar en el mundo, por hacernos

mejores a través del conocimiento. Pero aquel afán humanista, de no haber contado con el poder iconográfico del grabado, jamás habría

tenido lugar. 

A partir del siglo XVI fueron apareciendo diferentes tratados de zoología, orientados a catalogar la gran “Arca de Noé” que poblaba el

mundo conocido. Aquellos voluminosos compendios descriptivos trataron de aglutinar, con mejor o peor fortuna, el ingente material biológico

que arribaba a Europa desde el paraíso descubierto en las Américas, gracias al crecimiento del comercio regular con otros continentes,

como Asia y África. Analizados desde una perspectiva simplista, tales proyectos cumplieron una finalidad puramente educativa. Son

numerosas, sin embargo, las implicaciones filosóficas, científicas y artísticas que comportaron. Para aproximarnos a estas ideas, nos serviremos

como hilo conductor de uno de estos tratados, el que llevarían a cabo Johannes Jonstonus y Matthäus Merian (el Joven), con su Historiae

Naturalis. No es una opción gratuita: el original humanismo de Jonstonus, poliédrico científico de la época, y las dotes artísticas de Merian,

dibujante y grabador de renombre, merecen nuestra elección.

 

                                                                                             

                            

 

 

 Entrevista

                        

 

Jacob Lewis director de Pace Prints. Genuinamente americano

Por:  Enrique González y Gabriel Muñiz

 

En nuestro empeño por difundir los centros más relevantes del arte gráfico, Grabado y Edición viajó en esta ocasión a Nueva York. Allí

conversamos con el director de Pace Prints, galería-editora de reconocido prestigio y calidad en la edición de imágenes a nivel internacional.

En pleno Chelsea, barrio de moda neoyorquino con mayor concentración de galerías de arte por metro cuadrado del mundo, se encuentra

la sala consagrada a exponer las últimas ediciones producidas por Pace Primitive. El flamante conjunto de galerías y talleres que componen este

emporio está presidido por Dick Solomon, personaje curtido en multitud de batallas y de eficacia demostrada. El espacio dedicado a la obra

gráfica, denominado Pace Prints, está dirigido desde hace años por Jacob Lewis, un joven y brillante galerista formado en la universidad del

Oeste de Virginia, que hizo sus prácticas en la propia Pace Prints.

Pace Prints es una extraordinaria galería con cuarenta años de experiencia a sus espaldas, dedicada a la edición de obra gráfica y una línea

editorial de relevancia internacional. Desde sus inicios, algunos de los nombres más importantes de la historia del arte universal han estado

vinculados a Pace Prints: Richard Serra, Francesco Clemente, Chuck Close, Jim Dine, Jean Dubuffet, Sam Francis, Kiki Smith, Victor Vasarely

o Andy Warhol, son sólo parte del notable elenco de artistas que se han manchado de tinta en sus talleres.

 

      

                          

          

 

                                            

 Entornado

                                                                                                              

 

Käthe Kollwitz. Negro y blanco, la desesperación y la esperanza 

Por: Carmen Hidalgo de Cisneros Wilckens 

Escribir sobre Käthe Kollwitz, una artista grabadora y escultora, luchadora incansable, esposa de médico, madre de dos hijos, docente en

la Escuela de Dibujo para Señoritas de Berlín, primera mujer nombrada miembro de la Academia Prusiana de las Artes y directora del Taller

Magistral de Grabado de la misma, es una tarea que asumimos con enorme respeto y desde la más profunda admiración.

Käthe Kollwitz (1867-1945) vive el final del siglo XIX y los primeros años del XX en una Alemania marcada por la industrialización, con

ciudades saturadas y una gran parte de su población viviendo en la pobreza. Su trabajo artístico se inscribe en la tendencia más realista del

expresionismo donde comparte lugar con artistas que como Wilhelm Leibl, Max Liebermann o Fritz von Uhde entre otros, eligen temas de la

realidad cotidiana para alinearse con el proletariado y frenar la inercia destructora de una burguesía anestesiada, cada vez más alejada del arte.

Intentan superar la fractura generada a finales del siglo XIX entre arte y sociedad.

Käthe Schmidt crece en el seno de una acomodada familia de la burguesía media alemana de Königsberg. Su familia cultiva una ideología

política cercana al socialismo, contempla con respeto los derechos básicos de las personas y tiene, además, un profundo sentido religioso.

A Käthe se le instruye en la lectura de la literatura clásica y espiritual. Recibe su educación primaria en un círculo privado al margen de las

escuelas públicas que no gustan a su familia. Su padre, Carl Schmidt, reconociendo en ella sus destrezas, decide encaminarla hacia el arte.

Carl considera que Käthe debe apostar fuertemente por su profesión, centrarse en su formación como artista y conseguir que ésta sea lo más

integral posible, renunciando, si es necesario, al estándar de vida de una mujer acomodada de su época. Käthe le demostrará más adelante

que es posible conciliar la vida familiar con una carrera brillante y exitosa, en la que utilizará su arte como herramienta para retratar el lamento

de una sociedad enferma por su progreso y herida por sus guerras y sus muertos.

  

  
 

                               

 

                                 

 

 Personal y transferible

                                                                                                                            

 

Abraham Lacalle. Corazón, martillo, piscina...

Por: Enrique González

Urcitano de nacimiento, Abraham Lacalle vive y trabaja en Sevilla, y hoy está considerado uno de los creadores más sobresalientes

de su generación. Desde que la galería Marlborough lo fichara, hace ahora seis años, no ha cesado de exponer su obra a través de

todo el mundo. Más de un centenar de exposiciones, tanto a nivel nacional como internacional, dan fe de su reconocimiento. A principios

de 2008 expuso en la delegación que esta galería posee en el barrio de Chelsea en Nueva York, cosechando con ella un gran éxito.

Actualmente presenta su obra grabada más reciente en la galería Benveniste Contemporary de Madrid.

Aunque siempre deseó dedicarse a la pintura, Lacalle afirma que nunca se obsesionó con llegar a ser pintor, ni tan siquiera pensó

ganarse la vida con el arte: “era una ilusión que siempre estuvo ahí –dice-, pero que en realidad llegó sola, sin perseguirlo...”

Lacalle es uno de esos  artistas al que no le incumben las grandes ceremonias en torno a su obra, como tampoco le gusta prodigarse

en describir su trabajo. Prefiere que quien asiste a su obra interprete, a través de sus propios filtros, la imagen que él le pone delante.

Como él mismo dice: “tratar de explicar la obra de un artista es tanto como hablar sobre una forma de vida”.

Frente a su obra, lo que sí es evidente es que a Abraham Lacalle le interesa la belleza. Hay quien quiere ver en su trabajo cierta referencia

al cubismo, pero según él mismo argumenta, “la pintura se parece a la pintura, me interesa mucho cierto tipo de arte, pero en

ningún caso existe una intención nostálgica ni interpretativa..., la pintura tiene varias posibilidades, que discurren desde una

abstracción pura hasta la figuración casi fotográfica; todo esto se está haciendo en la actualidad, y  todo es válido. Dentro

del camino que hoy está recorriendo el arte, todo tiene un referente porque todo se ha pintado, realmente depende de que 

el artista sepa imprimirle su propio sello. Hoy en día hay mucha pintura de muy buena calidad y se están haciendo cosas

muy interesantes, el problema es que existe una saturación de imágenes, y lo difícil para el público es saber discernir la calidad

de lo que es un juego”.

 

                                                                                                                 

                                                                                                                                                          

 

 Entrevista

                                                                                                                             

 

Keith Howard. Llegó la revolución

Por: Paco Mora y Enrique González

Sus investigaciones han marcado un hito en la historia del grabado, y han proporcionado a los grabadores unos medios técnicos saludables,

con iguales o mejores resultados grafico-plásticos que las técnicas tradicionales, que han permitido eliminar del taller muchos de los productos

que hasta ahora habían sido imprescindibles (ácidos, disolventes, resinas, asfalto, emulsiones de fotosensibles). 

Desde la invención de la litografía por Senefelder no ha habido ninguna aportación tan revolucionaria en el arte gráfico como las técnicas de

grabado no tóxico. Aunque todavía algunos grabadores son reticentes al cambio, en los centros de enseñanza artística de gran parte del mundo

se están adoptando progresivamente estas técnicas menos agresivas para la salud y el medio ambiente. Keith Howard, junto con otros

investigadores y artistas gráficos tales como Kiekeben, Zaffron, Boegh, Bytautas, Cedric Green, A. Crujera, Omri y Marion Berh, ha puesto

al alcance de la mano de munchos artistas,  el grabado electrolítico, los barnices acrílicos, las sales mordientes o el fotopolímero.

No hemos podido dejar pasar la ocasión de entrevistarle, aprovechando su visita a España para impartir un curso de “Grabado Contemporáneo

No Tóxico” en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, que fue dirigido por los profesores de este centro: Aris Papagueorguiu y Roberto

González y coordinado por el Catedrático José de las Casas, perteneciente a la Fundación General Universidad Complutense de Madrid.

  

 

 

 

 

 

                                

 

Proceso técnico 

                                                                                                                             

 

Fotograbado con film fotopolímero

Por: Paco Mora. Pintor/grabador. Licenciado en BBAA por la UCM.

La investigación de técnicos y artistas por lograr reportar un dibujo o una fotografía sobre una matriz fotosensible (fotograbado, fotoserigrafía, fotolitografía...), ha propiciado avances fundamentales en la industria gráfica y ha fomentando la difusión masiva de la imagen impresa tal como la conocemos actualmente. No obstante es justo decir que, a pesar de que los materiales plásticos están íntimamente ligados a la industria, el mundo del grabado ha sido pionero en el desarrollo de emulsiones fotosensibles desde hace más de un siglo. Desde que el petróleo es utilizado en la industria para la fabricación de diversos tipos de plásticos, se han desarrollado infinidad de tipos y aplicaciones para las cuestiones más inverosímiles. El material del que hablaremos en esta ocasión es el denominado fotopolímero, se trata de un plástico o monómero que posee la propiedad de endurecerse al ser sometido a la acción ultravioleta, ya sea a través de la luz natural del sol o de una lámpara artificial. Cuando hablamos de fotopolímeros debemos aclarar que en el mercado hay diversidad de productos fotosensibles: films o películas adhesivas, emulsiones para serigrafía o planchas de plástico fotopolímero. También existen planchas metálicas ya emulsionadas de zinc, cobre, magnesio o acero, de las que hablaremos en otra ocasión.